Están en todas partes. Pero sabemos que los gérmenes son habituales residentes en los billetes, en los celulares, en los teclados de las computadores, entre otros objetos cotidianos. Por esa razón tendemos a limpiar estos objetos con mayor frecuencia y a usarlos con cierto cuidado.
Los expertos advierten que muchos de los lugares donde uno espera encontrar más gérmenes, como el asiento del baño, están más limpios de lo que parece.
El microbiólogo Charles Gerba, de la universidad estadounidense de Arizona, afirma que esto sucede porque mucha gente los limpia antes de usarlos. Por el contrario, hay objetos de nuestra vida diaria que pasan más inadvertidos ante los ojos y ante los trapos de quienes los limpian. La buena noticia es que la gran mayoría de las bacterias, virus y otros microbios con los que nos encontramos cotidianamente tienden a ser inofensivos para la salud o contagiar infecciones leves o diarreas, que algunos dirán que nos hacen más fuertes. Gerba, que lleva más de 40 años analizando los distintos tipos de gérmenes, habla de los cuatro objetos más contaminados que hay en la vida cotidiana y que tal vez la gente no los registra como tales.
> La cartilla del menú del restaurante
Es algo que casi todos los clientes tocan, pero no suele limpiarse con la misma frecuencia o dedicación que otras instalaciones de los restaurantes. El micobiólogo Charles Gerba y su equipo encontraron una media de 185.000 bacterias en los menús que analizaron en varios restaurantes de tres estados de Estados Unidos. Según el microbiólogo, probablemente encuentres 100 veces más bacterias en un menú pegajoso que en un asiento típico de un baño. Además hay que tener cuidado con las sillas. Muchos mozos limpian las mesas, pero las sillas pueden quedar olvidadas.
> Bolsos, billeteras y monederos
La mayoría de los bolsos y monederos no se lava y la gente suele utilizarlos durante varios años hasta que los tira. En general, se guardan o se apoyan en ambientes llenos de bacterias, como mesas de cocina, bolsos, superficies del baño y sobre los mostradores de restaurantes de comida rápida. Eso hace que puedan ser infectados fácilmente y funcionen como vehículos de transmisión de enfermedades de un lugar a otro. Los investigadores aseguran que los monederos sintéticos tienen una mayor contaminación bacteriana que los de otros materiales, como cuero o tela.
> Un botón particular
Si se utiliza el transporte público para ir al trabajo, eso aumenta a seis veces la probabilidad de enfermarse a que si uno camina o conduce un vehículo. Esto obedece a que la persona entra en contacto con muchas más personas y sus correspondientes gérmenes. Obviamente, los botones de lugares públicos en general son manoseados por todo el mundo, como el botón de un ascensor o el botón para que se detenga el ómnibus.
> La barra del carrito de la compra
En otro estudio, el microbiólogo Charles Gerba encontró la bacteria Escherichia coli, más conocida como E.coli, en la barra de la mitad de los carritos de la compra que analizó, además de otras bacterias. La E.coli está asociada a la materia fecal de animales y humanos y puede causar infecciones gastrointestinales graves. Según Gerba, muchos supermercados limpian regularmente con desinfectante los baños, pero no los carritos de la compra. Además, el microbiólogo y su equipo también encontraron colonias de E.coli en aproximadamente la mitad de las bolsas de tela reutilizables para la compra que analizaron. Al igual que con la ropa, lavarlas con frecuencia, usando agua caliente puede matar los gérmenes.